I came across a cache of old photos and invitations to teenage parties 'Dress in white' one said with quotations from someone's wife, a famous writer in the nineteen-twenties When you're young you find inspiration in anyone who's ever gone and opened up a closing door She said we were never feeling bored
'cause we were never being boring We had too much time to find for ourselves and we were never being boring We dressed up and fought then thought make amends And we were never holding back or worried that time would come to an end
When I went I left from the station with a haversack and some trepidation Someone said if you're not careful you'll have nothing left and nothing to care for in the nineteen-seventies But I sat back and looking forward my shoes were high and I had scored I'd bolted through a closing door and I would never find myself feeling bored
'cause we were never being boring We had too much time to find for ourselves and we were never being boring We dressed up and fought then thought make amends And we were never holding back or worried that time would come to an end We were always hoping that, looking back you could always rely on a friend
Now I sit with different faces in rented rooms and foreign places All the people I was kissing some are here and some are missing in the nineteen-nineties I never dreamt that I would get to be the creature that I always meant to be but I thought in spite of dreams you'd be sitting somewhere here with me
'cause we were never being boring We had too much time to find for ourselves and we were never being boring We dressed up and fought then thought make amends And we were never holding back or worried that time would come to an end We were always hoping that, looking back you could always rely on a friend
And we were never being boring We were never being bored 'cause we were never being boring We were never being bored
Recientemente, y de la forma más inesperada, me
topé online con la esquela de mi primer amor. Falleció hace dos años, a los 51.
Hace más de 20 años que nos conocimos. La última
vez que nos vimos, fue hace algo más de 10. Yo caminaba por una calle de Hackney y él hizo
sonar el claxon de su coche y se detuvo unos instantes para hablarme. No sabía
que yo estaba de regreso en Londres. Me gustó mucho verle, y pensé que nos
volveríamos a encontrar en algún momento. Ahora tengo la certeza de que esto no
sucederá nunca.
Le conocía muy poco. Realmente nos vimos muy
pocas veces, aunque yo pasé mucho tiempo pensando en él platónicamente. Al
volver la vista atrás pienso que debí desconcertarle bastante.
Nos conocimos en Heaven. Él me eligió entre la
multitud. Yo era un niñato con ganas de comerme el mundo por los pies, y él se había
cruzado en mi camino - un poco como un gigante gentil. Así que inevitablemente
convertí la historia en un romance tormentoso - más bien imaginario - en mi
cabeza.
Al mirar atrás tengo un montón de recuerdos
maravillosos de este hombre. De él en sí no mucho más que su sonrisa, que era
realmente excepcional y apuntaba un trasfondo de tristeza que no conseguí
desenmarañar. Pero de lo que me hizo sentir, los recuerdos son interminables,
la mayoría demasiado íntimos para escribirlos aquí. Entre los otros, los hay
bastante embarazosos; caminar de Clapham a Streatham Hill recogiendo flores, esperar
cualquier excusa para telefonearle (recuerdo particularmente una llamada desde
una cabina telefónica en el Paralelo en su cumpleaños), mi primer beso en su
Rover SD1 (que me encantaba), mi primer cita, frente a la estación de Covent
Garden (cuando la Piazza aún no era peatonal), una tortilla de patatas cocinada
en un wok con aceite de girasol, confesar que no sabía planchar…
Los recuerdos físicos son mucho más escasos; creo
que conservo alguna carta y un par de fotos suyas en casa de mis padres.
La muerte es un acontecimiento que nos lleva a
la reflexión. Nosotros no tuvimos amigos comunes, ni existe nadie con quien
pueda hablar de él que le hubiera conocido. Supongo que por eso he sentido la
necesidad de escribir aquí.
Me hubiera gustado conocerle más, hacerle
saber que, una vez disipadas mis desilusiones románticas, le tenía mucho cariño.
También me gustaría saber cómo murió, pero sobretodo, espero que fuera feliz, y
que no sufriera.
Desde aquí quiero darle las gracias por todo
lo que me dio, y sobretodo, por todo lo que no me quitó.
Mientras preparo el viaje al Polo Norte, me explicaba una amiga finlandesa el otro día que ésta es la época más triste del año en Finlandia, porque hay muy pocas horas de luz y viven en penumbra la mayor parte del tiempo.
Luego, hacia Diciembre, cuando cae la nieve, con ella también llega la luz en forma de resplandor blanco, y todo el mundo se pone muy contento. Qué sabia es la naturaleza!
Me pareció una historia emocionante y maravillosa.
A veces, es tan fácil impresionarme...
Seré un Airgamboy muy feliz si consigo ver la Aurora Boreal
El otro día me topaba con una noticia bastante
insólita que me dejó un tanto mosqueado. Parece ser que habían invitado a una
señora a marcharse de un Primark por darle la teta a su bebé en la tienda. Y por
lo visto, las reproductoras militantes se habían echado las manos a la cabeza y
preparaban una sesión de alimentación mamaria de sus crías frente a las tiendas
de Primark.
Menos mal que nunca en mi vida he entrado en
un Primark; sobretodo por cuestiones de estilo, porque en cierta parte también
porque promueven la explotación infantil en países del tercer mundo. Pero
claro, por esto no es necesario echarse las manos a la cabeza, porque al fin y
al cabo, es el tercer mundo.
No puedo con l@s fundamentalist@s en general,
y siento particular aversión por las reproductoras radicales, que pretenden
decirle a todo el mundo cómo tienen que alimentar a sus bebés, y que piensan
que pueden mesurar la maternidad con el barómetro del amamantamiento.
Personalmente me resulta desagradable la
visión de una señora amamantando a su cría, pero esto, por supuesto, es
problema mío y no de las señoras. Es decir, que si me resulta desagradable, lo
único que tengo que hacer es mirar hacia otro lado. Me parece que están en todo
su derecho a hacer esto en lugares públicos.
Una cuestión diferente es que en una tienda de
ropa, en las que normalmente no se permite comer ni beber, una señora decida
imponer su derecho de madre sobre los derechos de los demás, saltándose las
normas básicas de higiene a la torera y poniendo en peligro la mercancía en
exposición (por cutre que sea).
Entonces vienen las excusas-tópico de que es
natural, de que la cría no puede esperar y hay que respetar las horas…
Y claro, mi respuesta a esto es que cagar
también es natural, y a mí no se me ocurriría hacerlo en una tienda de ropa, y
respecto a lo de las horas, pues estoy seguro de que la señora puede salir de
la tienda y sentarse en un banco o en una cafetería y proceder ahí, y si los
horarios son tan rígidos ¿Cómo es posible que se puedan poner todas de acuerdo
para amamantar a sus crías simultáneamente frente a las tiendas Primark?
Me van a perdonar, pero esto me resulta de lo
más intolerante, agresivo y fundamentalista… Utilizar a sus crías para
reivindicar su calidad como madres me parece como mínimo contradictorio.